Ya estamos a
tres días de la Navidad. Me imagino a los niños pequeños con una sonrisa en su
rostro esperando que Santa (“Viejito Pascuero”, “San Nicolás”, “Papá Noel” o
como diablos quieran decirle) les traiga el regalo que vienen pidiendo hace
meses.
Todos (espero
que no sea yo quién les arruine su vida) sabemos el secreto detrás de la
Navidad. ¡Oh sí amigo! Tú sabes que ésta es la época donde el lucro de apodera
de nuestros cinco sentidos y bueno… somos humanos, nos endeudamos, compramos
regalos y tanta cosa por el estilo que sabemos.
Navidad. ¿Qué
más pensamos cuando dicen esa palabra? ¡Bingo! Ya lo recordé… el nacimiento de
Jesús. Quizás es lo último que recuerden algunas personas el nacimiento de
nuestro salvador, un humilde recuerdo… pero importante.
Pero aguarden…
aún no quiero llegar a ese punto. Lo veremos más adelante (espero que no me
hagan bullyng porque parezco presentador del canal Utilisima).
Mi Navidad ideal es en familia, con los que
quiero. Lo material para mí es un complemento en nuestras vidas, que quizás
muchas veces se hace muy necesario y es entendible. Como también es el caso de
las cosas que están a nuestro alance y cuales no.

